El cuidado de niños con enfermedades crónicas en Pinar del Río, Cuba
Por Jorge Luis Salas Hernández
Durante su ministerio terrenal, nuestro Señor Jesucristo mostró una profunda ternura hacia los niños. Los Evangelios relatan (Mateo 19:13–15; Marcos 10:13–16; Lucas 18:15–17) que en una ocasión le llevaron unos niños para que pusiera las manos sobre ellos y orara. Los discípulos reprendieron a quienes los traían pero Jesús se indignó ante la actitud de ellos. Llamó a los niños junto a sí y dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque de los que son como ellos es el reino de Dios». Luego, en un hermoso y santo acto de amor, los tomó en sus brazos, puso las manos sobre ellos y los bendijo.
Más de una vez, Jesús señaló a un niño como modelo de la humildad necesaria para entrar en el reino de los cielos (Mateo 18:1–5; Marcos 9:33–37; Lucas 9:46–48), enseñando que quien se hace el más pequeño entre nosotros es en verdad el más grande. Resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:21–43). Liberó a un muchacho atormentado por un espíritu inmundo (Marcos 9:14–29). Y en la región de Tiro y de Sidón, sanó a la hija de una mujer cananea que le imploraba misericordia (Mateo 15:21–28). Vez tras vez, los niños encontraron acogida y refugio en su presencia.
La necesidad hoy
Hoy, en la provincia de Pinar del Río, Cuba, muchos niños viven con enfermedades crónicas. En medio de la profunda escasez de alimentos, medicamentos, electricidad y transporte que atraviesa el país, las familias que cuidan de estos pequeños llevan una carga aún más pesada. Sin embargo, nuestro Señor Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Él sigue siendo compasivo y amoroso, y ha enviado a sus siervos para ministrar y servir a estas familias.
Cómo sirve el equipo de Alborada
Durante los últimos ocho meses, un equipo de hombres y mujeres de Alborada —el equipo ministerial de All By Grace (ABG) en Cuba—, liderado por el hermano Raciel Carmona, ha estado visitando y atendiendo a unas 36 familias. Se trata de situaciones muy difíciles. Los niños viven con condiciones como cáncer, autismo, paraplejia y cuadriplejia, epidermólisis bullosa («piel de mariposa»), discapacidad intelectual severa y trastornos congénitos.
La labor comienza con una visita al hogar de cada familia para conocer de cerca sus necesidades. Desde ese primer encuentro, el objetivo es forjar una relación genuina y compartir el evangelio, de modo que cada familia pueda conocer al Señor Jesucristo como el Dios que provee, consuela, abraza, ama y salva.
Cada mes, el equipo:
– Compra los suministros que estas familias más necesitan: alimentos, medicinas, culeros desechables y otros artículos de primera necesidad.
– Los entrega personalmente en cada casa.
– Ora junto a las familias.
– Les habla de Cristo.
Su anhelo es sostener a estas familias, velar por el bienestar de estos niños en medio de la profunda crisis cubana y llevarles la luz y la esperanza del evangelio.
Cómo puedes ayudar
Este es un ministerio precioso, y ABG envía recursos cada mes para que pueda continuar. Tú puedes formar parte de esta obra:
– Ora por los niños, por sus familias y por el equipo de Alborada.
– Ofrenda a través de la página web de ABG para ayudar a proveer alimentos, medicinas e insumos indispensables.
Melody, Iliam, Luisa, Ariel, Esmirna, Moisés y muchos otros pequeños agradecen tu amor y tus oraciones. Y, por encima de todo, el santo nombre de nuestro Señor Jesucristo es exaltado.
Por favor, no dejes de orar por estos hermanos, y ruega para que el evangelio eche raíces, florezca y traiga salvación a estos niños y a sus familias.